El futuro de mi existencia
es incierto para cualquier mortal morador
de esta tierra de fiestas y riquezas.
El cosmos resguarda destinos y posibilidades
inconmensurables para la mente humana.
Solo le pido a Dios, a los santos,
a los astros y al tiempo
que me conceda el destino
en el que mi alma se regocije
en estos parajes de triunfos y deleites,
bellas cumbres rosetas,
prados de colores y manjares tentadores.
